A ti.

Está bien, he escrito mucho de ti y todo para nada. Bueno, mentira. Claro que escribo de ti para algo, para mantenerte en el recuerdo. No escribo de algo de ahora, ni de ayer, ni de hace dos meses, ni un año. Escribo de siempre, de nuncas, de pasado, de futuro, pero jamás de presente. Escribo en singular, en plural, en primera, segunda y tercera persona. De ti escribo sin saber, sabiendo, con miedo, con valor, con rabia, con dolor, con amor. Te conocía más que a mi, y ahora dudo que nos conozca a alguno de los dos. Dicen que del amor al odio hay un paso, yo digo que eso es mentira, ¿pero qué dicho no lo es? Yo contigo pasé del amor al odio, del odio al amor, del amor al medioolvido - que es cuando dices que has olvidado algo que realmente siempre tienes presente -, del medioolvido a la esperanza, de la esperanza a la indiferencia, de la indiferencia a la ilusión y de la ilusión a la decepción, todo en siete años, nada de siete pasos. Y des de aquí, des de mi decepción te digo, que ahí te quedas, entre fiestas de la espuma, cartas de amor, peleas y enfados, palabras de niños y promesas incumplidas. Te quedas aquí, pero no para siempre, te vendré a ver de vez en cuando, cuando en mi cabeza solo piense en dinero, cuando la madurez y el ser adulta me empiecen a nublar la vista, cuando los besos me sepan todos iguales y los abrazos y caricias no sean más que punzadas en mi piel, cuando olvide que es soñar. Entonces volveré, tendré diez años igual que entonces y recordaré la felicidad que sentía al pensar que siempre serias tú conmigo misma, al creer que siempre sería yo contigo mismo. Pero por ahora no te necesito, estoy bien sin ti, como lo he estado durante siete años. Si vuelves por aquí, no me llames, sigue como todo este tiempo. No quiero que empañes tú mejor recuerdo, no quiero recordarte en presente, quiero hacerlo en pasado.

Comentarios

Entradas populares