Muertos.

Así acabaremos todos. Unos cuantos encerrados en una caja de madera (de pino algunos, de roble otros, y la mayoría con la madera de las puertas de su casa, que hay crisis). Otros, como yo, acabaremos calentitos (para variar), como galletitas, metidos en un horno. No sé si porque no queremos acabar como comida de gusanos que realmente suena asqueroso, pero esque muchas en vida ya han acabado comidas por gusanos aún más asquerosos que las lombrices, o porque creemos que somos como el Ave Fénix, que renace de sus cenizas.
Sí, yo quiero que me vacíen por dentro, que me saquen hasta los ojos si no lo han logrado los de hacienda o los bancos, que donen el higado si sigue a salvo, que aún me quedan muchas borracheras por pillar, mis riñones para que sufra otra los dolores menstruales en ellos, mi estomago, que para que lo quiero una vez muerta, mis pulmones que estaran la mar de limpios, a no ser que se dañen por culpa de la contaminación, y mi corazón también, si esque no tiene demasiadas cicatrices y aun aguanta otros tantos desengaños.  Yo lo doy todo, que estando muerta, no voy a usar nada.
Mis cenizas, que las tiren al water. O que las mezclas con las de la barbacoa, que mejor final que acabar oliendo a chorizo, panceta, chistorra...

Y si no hay final? Imaginemos un momento que existe la reencarnación. Que tenemos la posibilidad de reencarnarnos en otra persona, volver a nacer. Olvidamos todo lo vivido, encontramos a gente nueva, una nueva familia, mejor o peor que la anterior, eso no lo sabremos nunca porque habremos olvidado a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros amigos, a todos. Una nueva vida sin toda nuestra verdadera vida.
¿Una nueva vida sin ti? Pues que quieres que te diga chico, yo prefiero acabar oliendo a chistorra.

Comentarios

  1. Creo que mis soldados también se han rendido... No vale la pena luchar por una batalla que de por si está cada vez más perdida...

    ResponderEliminar
  2. Para que te voy a escuchar, con lo a gusto que se está leyéndote y sabiendo que dentro de (esperemos que muchos y muy buenos) años estarás más quemada que ahora, y rodeada de defecaciones que siguen el curso de su propia vida. Y quizás algún día nos encontraremos por ahí (seguro que rodeados de menos mierda que ahora). Y quizás ahí encuentras a la persona a la que más necesitas de verdad, y que tanto habías buscado. Sin más mariposas en el estómago de por medio (habrás donado el estómago). Ni más heridas en el corazón. Vaya, yo también quiero que me incineren. Que quieres que te diga. A quién no le gusta ése olorcito a panceta.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Pensar un poquito, aunque no estéis acostumbrados

Entradas populares